Moral como estructura y moral como conocimiento.
El hombre posee una estructura moral,
que consiste precisamente en esa facultad para ser libre, para preferir y optar
ante las diferentes situaciones que se le plantean en el curso de la vida.
Existen dos dimensiones nítidamente diferenciadas,
en la que el ser humano realiza los actos de justificación de sus acciones: justificación
como ajustamiento y justificación como justicia. La primera de ellas recibe el
nombre de moral como estructura y la segunda, moral como contenido.
La moral como estructura, significa
que todo acto humano, verdaderamente justificado, tiene que ser justo, ajustado
a la realidad; por lo que aquí la justificación se entiende como ajustamiento
del ser humano, entendido este como organismo determinado biológicamente, pero
que responde de forma inteligente ante la realidad.
Moral como contenido, se concibe a la justificación
como justicia. Consiste en que el acto se ajuste no ya a la situación, a la
realidad.

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