Moralidad.
La acción humana es el fundamento de toda moralidad, para ser el
hombre primero tiene que querer ser. Querer es querer ser; y querer ser es
querer ser más, querer acendrares y ampliarse más en el ser. Querer es querer
ser plenamente, totalmente: ser de todo y el todo. Quiero luego soy porque no
quiero primordialmente más que ser y soy mi querer y soy lo que quiero,
consisto en querer ser. El querer, en un sentido ético, no es sinónimo de
capricho, terquedad o simplemente, una acción fortuita, sino que es un querer
radical en donde nos va nuestro propio ser.

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